En un escenario político marcado por la polarización, diversos referentes del peronismo no alineado con el kirchnerismo han comenzado a establecer las bases de una construcción federal que aspire a disputar el poder en 2027. Este sector, que busca distanciarse tanto de la gestión actual de La Libertad Avanza como de las estructuras tradicionales del Gran Buenos Aires, enfoca sus esfuerzos en la elaboración de un programa sólido antes de definir las candidaturas que encabezarán el espacio.
El diagnóstico de este grupo de dirigentes subraya la necesidad de ofrecer una propuesta que combine el equilibrio fiscal con el desarrollo productivo y la justicia social. Consideran que la crisis del modelo anterior dejó un vacío de representación en los sectores medios y productivos del interior del país, los cuales hoy observan con incertidumbre las medidas de ajuste del gobierno nacional. La intención es consolidar un bloque que represente a las provincias y a los sectores del trabajo, evitando caer en la confrontación ideológica extrema que domina el debate público actual.
Las reuniones preliminares han incluido a gobernadores, legisladores y exfuncionarios que coinciden en que el peronismo debe atravesar una renovación profunda para volver a ser competitivo. Para estos referentes, la clave reside en recuperar la gestión eficiente y el federalismo real, planteando una alternativa que no proponga volver al pasado, sino que aprenda de los errores cometidos para ofrecer soluciones concretas a problemas estructurales como la inflación y la falta de inversión.
A pesar de que los nombres propios aún se mantienen en reserva para evitar el desgaste prematuro, el movimiento ya trabaja en equipos técnicos encargados de diseñar políticas públicas de largo plazo. El objetivo final es conformar una coalición amplia que logre atraer a votantes desencantados, presentándose como una opción de gobernabilidad racional y moderna frente al experimento libertario que lidera Javier Milei.

