El exgobernador de Córdoba y actual diputado nacional, Juan Schiaretti, avanza firmemente en las negociaciones políticas para asumir la presidencia del bloque parlamentario de Provincias Unidas en la Cámara de Diputados. El histórico dirigente cordobés busca reemplazar a la santafesina Gisela Scaglia tras la finalización de la Copa del Mundo, un movimiento estratégico que promete imprimirle mayor volumen político, experiencia de gestión y un claro perfil federal a la conducción de la bancada del interior.
La iniciativa, impulsada con fuerza desde el peronismo cordobés, responde a la necesidad de dotar al bloque de un liderazgo robusto y con proyección nacional de cara al escenario de cara a los próximos desafíos electorales. Frente a una primera etapa de transición parlamentaria, el desembarco de Schiaretti al frente del espacio busca materializar definitivamente la promesa de construir una opción sólida de “centro”, capaz de blindar los intereses del federalismo ante el centralismo porteño y proponer una alternativa nacional basada en el exitoso modelo de gestión productiva de su provincia.
El recambio en la jefatura cuenta con una mirada atenta por parte del gobernador de Córdoba, Martín Llaryora, y encuentra un fuerte respaldo en diversos sectores del bloque que reclaman una postura más nítida y equilibrada frente a las políticas de la Casa Rosada. En ese sentido, varios integrantes de la bancada ven con buenos ojos la conducción de Schiaretti como un límite estratégico a las posturas que han tendido a alinearse de manera automática con las iniciativas de la gestión libertaria, garantizando de este modo la verdadera autonomía legislativa del interior.
Asimismo, la vasta experiencia de Schiaretti y su histórica capacidad de diálogo e institucionalidad asoman como los atributos clave para coordinar la compleja convivencia dentro del interbloque Unidos. Su figura no solo representa una garantía de gobernabilidad, sino también un puente indispensable para articular consensos con otros líderes de peso en el escenario político actual, permitiendo que las demandas del interior productivo ocupen un lugar central y prioritario en la agenda legislativa de los próximos años.

