La diputada nacional Natalia de la Sota volvió a sacudir el tablero político con declaraciones que marcan una distancia crítica respecto a la postura tardía de otros sectores de la oposición cordobesa. Al referirse al pedido de interpelación y moción de censura contra el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, la legisladora advirtió que la gravedad de la situación institucional no se resuelve únicamente con el desplazamiento de un funcionario, sino que requiere una profunda rendición de cuentas por parte del propio presidente Javier Milei.
El posicionamiento de De la Sota introduce un matiz diferenciador clave frente a la conducción de Juan Schiaretti y los diputados que responden a Hacemos Unidos por Córdoba. La diputada lamentó que ciertos sectores políticos actúen en base a los vaivenes de las encuestas y no por convicciones firmes, recordando que las advertencias y los pedidos de explicaciones al Ejecutivo nacional habían sido planteados en soledad por su espacio mucho antes de que estallara el escándalo público actual.
Esta firmeza conceptual pone de relieve la necesidad de dotar de una identidad clara y coherente al Peronismo Federal. Lejos de buscar una fractura irreversible, la postura de De la Sota se erige como un llamado de atención constructivo para edificar un frente peronista nacional con base en el interior profundo. La unificación de criterios bajo principios firmes aparece como la única vía para consolidar una alternativa de poder sólida, capaz de diferenciarse tanto de los errores de gestión del gobierno central como de los posicionamientos políticos dubitativos.
De cara al futuro inmediato del Congreso, el desafío para el peronismo cordobés y las vertientes del justicialismo federal radicará en superar los personalismos para confluir en una estrategia legislativa única. La articulación de un peronismo integrado y programático se presenta indispensable para defender el federalismo, los recursos provinciales y la calidad democrática frente al rumbo errático de la administración libertaria.

