La diputada nacional por Córdoba, Natalia de la Sota, expuso de manera pública sus diferencias con la conducción de la fuerza oficialista provincial —el denominado “cordobesismo”— respecto a la estrategia que debe adoptarse frente a las medidas e iniciativas del gobierno de Javier Milei. La legisladora cuestionó la postura de su propio bloque parlamentario (Encuentro Federal) y del peronismo cordobés, señalando la necesidad de mantener una actitud opositora más activa y unificada.
En sus declaraciones, De la Sota lanzó un fuerte cuestionamiento hacia aquellos sectores del espacio que han mostrado posiciones más dialoguistas o moderadas ante las propuestas del Poder Ejecutivo Nacional. Como ejemplo del distanciamiento en los criterios de acción institucional, la diputada hizo hincapié en la falta de un acompañamiento generalizado hacia iniciativas de control parlamentario, sugiriendo que se debería interpelar de manera directa el rumbo y las expresiones de los voceros del oficialismo central en lugar de convalidar agendas de ajuste que afectan el federalismo.
Este posicionamiento de la hija del exgobernador José Manuel de la Sota expone una línea de fractura interna en el armado político que lideran Martín Llaryora y Juan Schiaretti. Mientras que el ala mayoritaria de la gestión cordobesa opta por un camino de negociación institucional que preserve la gobernabilidad y los recursos específicos de la provincia, De la Sota aboga por consolidar un perfil opositor más nítido y de corte estrictamente peronista, tomando distancia del pragmatismo que define la actual estrategia de la fuerza a nivel nacional.

